2018/02/02

De las calles a la televisión: la activista trans que combate el acoso con tecnología



Artículo de José Manuel Blanco (@josemblanco) publicado en eldiario.es @eldiarioes @HojadeRouter




La echaron de casa y de la iglesia, se alistó en la Marina y tuvo que trabajar en el porno y como escort para pagarse los implantes y hormonas. La tecnología cambió su vida y ahora, con TransTech (@TransTechSocial), Angelica Ross ayuda a otras personas a lidiar con las dificultades. También está triunfando como actriz en títulos como Transparent o Pose, la serie del creador de American Horror Story que se estrenará este verano.

Un estudio del Centro Nacional para la Igualdad Transgénero de los Estados Unidos afirma que una de cada diez personas transexuales han sido maltratadas por sus familiares, y un 8 % expulsadas de sus casas, tras revelar su identidad de género. Un 30 % de los participantes habían sido despedidos de su trabajo, no habían podido ascender o habían sufrido algún tipo de acoso en el último año. Además, el 29 % de los miembros de este colectivo admitía vivir en la pobreza, bastante por encima de la media estadounidense (un 12 % de la población). Para ellos, TransTech es una solución laboral a través de la tecnología.

TransTech nació en junio de 2014 y tiene oficinas en Chicago y Miami. Aunque su foco es la población trans, busca empoderar a personas de toda la comunidad LGBTI. La organización las pone en contacto con empresas o entidades que necesitan sus servicios, desde diseñar una página web hasta desarrollar una app. Además, organizan cursos en los que enseñan estas destrezas o talleres para redactar un currículum o afrontar una entrevista de trabajo. Además, sus oficinas funcionan como espacio de coworking a disposición de todos los miembros. A cambio, pagan una cuota mensual o un porcentaje de lo que ganan a través de la plataforma.

En la actualidad son 350 participantes “y creciendo”, cuenta su promotora, Angelica Ross, a HojaDeRouter.com. Muchas son mujeres trans blancas y negras, con experiencia en el sector tecnológico, que cuentan cómo durante su transición " se sintieron aisladas del mercado laboral". También hay jóvenes de género fluido en busca de un empleo y de una comunidad inclusiva. "Cuando las entrevistaban para un trabajo, se sentían discriminadas". La propia Ross fue despedida en varias ocasiones durante su proceso de transición de género.

TransTech es la forma que Ross tiene de ayudar a otros que están en la misma situación, transmitiéndoles todo su conocimiento y experiencia. Y no solo en transición de identidad de género, sino también en transición para introducirse en un nuevo campo laboral o para comenzar una nueva vida. Algunos de los que han pasado por sus oficinas han montado luego sus propios negocios. De este modo, Ross permite a las personas trans tener una vida mejor de la que tuvo ella en su adolescencia.

"Siempre he sido una persona muy tecnológica", recuerda Ross. "Desde muy pequeña me han atraído los aparatos, los vídeos, los ordenadores y todos los electrodomésticos. Siempre era la elegida para instalarlos". También aprendió ella sola a tocar el piano, cantaba en el coro de una iglesia cristiana (aunque a día de hoy es budista) y se apuntaba a las obras de teatro que organizaban en el colegio o en el centro comunitario. Pero al llegar a la pubertad, algo cambió: "Empecé a ver la grieta entre quién sentía que era y quién decía el mundo que debía ser".

Su entorno la rechazaba: criada en una pequeña ciudad de Wisconsin, fue expulsada de casa y de la comunidad religiosa cuando decidió pedir ayuda para entender lo que empezaba a sentir. En 1998, con 17 años, un terapeuta le dijo a su madre que era gay y que eso no se iba a poder cambiar. La noticia disgustó a su madre y la propia Ross intentó quitarse la vida. Una noche tomó pastillas y despertó varias horas después, vomitando en el cuarto de baño. En ese momento se dio cuenta de que quería vivir.

Al cabo de un año se mudó a Nueva York. Allí trabajó como camarera y drag y con el tiempo ingresó en la Marina y fue destinada a Japón, donde sufrió el acoso de algunos compañeros. De allí salió para regresar a Estados Unidos y comenzar su transición de género, allá por el año 2000. Se mudó a Florida, donde comenzó a trabajar para una web de contenido para adultos y llegó a prostituirse para conseguir el dinero que necesitaba para los implantes y las hormonas. En aquellos momentos, la tecnología volvió a su vida para ayudarla.

En internet encontró tutoriales para aprender a crear páginas web. Comenzó a dominar WordPress y Joomla (un gestor de contenidos), HTML y CSS. Al mismo tiempo, aprendió a desarrollar aplicaciones. Aquello le ayudó a rediseñar por completo la web de la empresa en la que trabajaba. También, para darse cuenta de que podía entrar en un mercado laboral lleno de freelancers. Esa conexión con la tecnología le ayudó en el camino de su propia transición de género: "Descubrí un camino que me permitió llegar a otras personas, los desafíos de trabajar con otra gente".

A lo largo de diez años fue haciéndose un porfolio de trabajos autónomos, diseñando webs para personas de todo el mundo, retocando fotografías para modelos… Cuando la lista era lo suficientemente extensa, había llegado el momento de ayudar a otras personas. Ese fue el germen de TransTech.

Su relato es poderoso: "Me echaron de casa, me echaron de la iglesia, pero aún estoy aquí para decirte que se puede hacer". Las dificultades que ella ha superado pueden ser una valiosa enseñanza para el resto, pues todavía, aunque se han logrado grandes avances, quedan muchas cosas por hacer. "Tendemos a mirar hacia otro lado cuando pensamos que las cosas se han conseguido", pero aún, recuerda, son muchas las personas trans que sufren la misma discriminación.



"TE ESTOY OFRECIENDO UNA OPORTUNIDAD PARA SALVARTE"

En los últimos años, Ross también ha recuperado aquella afición por el teatro que tenía de pequeña y ha vuelto a trabajar de actriz y cantante. Hizo un pequeño papel en Transparent, la serie de Amazon y Jill Soloway conocida por visibilizar la transexualidad. En 2015 protagonizó Her Story, una webserie nominada al Emmy protagonizada por mujeres trans y queer que buscan el amor en Los Ángeles, y el año pasado prestó su voz a un personaje de Danger & Eggs, una serie de animación infantil de Amazon con enfoque LGBTI.

También es una de las protagonistas de Pose, la nueva serie musical de Ryan Murphy ( American Horror Story, Glee). Ambientada en la comunidad drag del Nueva York de los años 80, Pose cuenta con el mayor reparto fijo de actores trans de una serie estadounidense y tiene previsto su estreno para este verano.

"El mensaje más grande que tengo que comunicar a los miembros [de TransTech] es que estoy ofreciendo una oportunidad para descubrir cómo salvarte a ti mismo, cómo descubrir tu valor y cómo comunicar tu valor a otros", sentencia Ross. "Persigue tus sueños". Sin duda ella seguirá haciéndolo, ayudando a mejorar la vida de muchas personas discriminadas a través de su plataforma y de la interpretación.










2018/02/01

Cuando la televisión es mucho más que una pantalla



Artículo de Jon Oleaga (@oleaga), publicado por ABC (@abc_es), ABC Tecnología (@abc_tecnologia)





El consejero delegado de TPV, Kostas Vouzas, empresa que fabrica los televisores Philips, explica a ABC que en la actualidad hay cuatro aspectos clave a la hora de comprar un nuevo modelo: diseño de la pantalla, calidad de imagen, software y luz de ambientación. Philips es una de esas marcas europeas de toda la vida que ha formado parte de los salones de las familias españolas desde siempre. Hace cinco años que la fabricación y distribución de sus televisores es responsabilidad de TP Vision, una «joint venture» o «empresa conjunta». Entre ambas marcas ha supuesto un crecimiento en ventas del 20% durante el 2017. Un indicador de que las cosas se están haciendo bien.

En los últimos años la «caja tonta» de la toda la vida, el televisor, ha cambiado de forma radical con la llegada de internet y la experimentación con nuevos materiales. La tecnología ha evolucionado y sigue avanzando a pasos agigantados hacia la fidelidad de imagen y color. El objetivo: hacerlos prácticamente reales y cada vez más espectaculares.

Las economías de escala necesarias para la producción de los paneles ultradelgados de los que disfrutamos hoy en día ha provocado que no existan más que unos pocos fabricantes en todo el mundo capaces de suministrarlos, por lo que obliga a otros fabricantes como Philips a comprarlos. Entonces las dudas asaltan a los consumidores: ¿dónde está la diferenciación si todas las marcas incorporan los mismos paneles o pantallas orgánicas OLED? En conversación con ABC, el consejero delegado de TPV Kostas Vouzas lo explica: hay cuatro aspectos clave; diseño de la pantalla, calidad de imagen, software y luz de ambientación.



No es un televisor, es un mueble de diseño

La televisión no es un mero elemento tecnológico sino que se ha convertido en un mueble de diseño más en el salón. Mientras que en la mayoría de las marcas de televisiones asiáticas prima un diseño más próximo a su cultura y gustos, Philips defiende un diseño europeo que forma parte de su oferta de producto.

Para ello, minimiza al máximo todo aquello que no sea pantalla, hasta el punto de que su logotipo ha desaparecido y no es visible en los reducidos marcos de las televisiones. Creando un estilo de diseño propio llamado «simpleza monolítica» en un solo bloque. El único elemento a tener en cuenta, además de las limitaciones en electrónica, es que no es posible reducir el tamaño de la barra de sonido. En algunos televisores de gama alta, el sistema de audio se separa del cuerpo de la televisión y se conecta de forma inalámbrica para aligerar el conjunto y contribuir en mayor medida al efecto de pantalla mínima ultradelgada.



Se suma a la batalla de los asistentes

El software, por otro lado, también ha evolucionado exponencialmetne para que la televisión actúe como centro neurálgico del hogar. Y la batalla está muy candente, puesto que empresas de internet y desarrolladores han potenciado el uso de sus propios sistemas operativos para «mover» la «inteligencia» de los televisores. De Android TV, Tizen, WebOS...

Cada fabricante ha optado por uno u otro. En el caso de Philips, desde hace un tiempo sus televisores utilizan Android TV como sistema operativo, que está diseñado para enviar contenido del móvil al televisor e instalar aplicaciones de forma sencilla como las populares Netflix o YouTube. Otros fabricantes como Sony, LG o Samsung, por citar solo algunos, se han ido por otros caminos.

Pero, ahora, se ha sumado en esta batalla un nuevo componente, los asistentes virtuales con los que firmas como Amazon o Google quieren colarse en su interir. En este caso, la marca Philips ha apotado este año por el asistente de Google, Assistant. Aunque ahora mismo están preparados para conectarse con el asistente que se encuentre instalado en el teléfono u otro dispositivo, serán los modelos de este año los que ya lleven el asistente incorporado, convirtiendo a la «smart TV» en un dispositivo realmente inteligente capaz de adaptarse al contexto, responder cualquier pregunta y controlar la domótica del hogar.



Su ecosistema de luz

El sistema Ambilight, creado por la propia Philips, ha sido desde hace años una de las características distintivas del fabricante holandés. Se trata de un juego de luces LED de ambientación dinámica que iluminan la pared tras el televisor dependiendo de la imagen para generar un mayor contraste. Una diferenciación respecto a otros modelos del mercado.

Ahora, la marca quiere acompañar todo el ecosistema lumúnico con la familia de luces HUE, de tal manera que el objetivo es claro: que el televisor ya no esté dedicado solo a la imagen sino a crear un cierto ambiente en el salón. Por ejemplo, si se reproduce un fuego en el televisor, el sistema creará unas luces anaranjadas en la pared mientras que las bombillas en la estancia harán lo mismo para intentar crear una sensación más real.



Y la guinda del pastel: la calidad y procesado

En los últimos tiempos los paneles orgánicos tipo OLED han cautivado al espectador. Sin embargo, tienen varios problemas. Por un lado, el proceso de fabricación es difícil, si se detectan fallos se rechaza con la consiguiente pérdida de material, deben ser calibrados de manera manual, lo que lleva a que en sus primeros años en las tiendas tengan precios demasiado elevados. Y, por otro, la diversidad de opiniones entre los consumidores dado que producen colores muy saturados y negros profundos, no siempre del agrado de todos. Eso sí, la imagen es espectacular.

LG y Samsung se han convertido en los principales proveedores de estas pantallas, que nutren a otros fabricantes. El problema viene cuando se habla de escasa durabilidad, de puntuales «quemados» de imagen, lo que ha permitido a las marcas experimentar con otras fuetnes e ideas para superar al OLED. Un camino que se ha abierto en este aspecto ha sido mejorar la fuente de entrada de la imagen.

Un procesado inteligente de la señal que, junto al sistema de imagen HDR10, mejora considerablemente el resultado que vemos en la pantalla. El mayor avance de Philips, asegura el directivo, se encuentra en el responsable del procesamiento de imagen, su procesador P5, el cuál marca un antes y después en calidad de imagen. Con él, la empresa promete mejorar los colores, la definición, el contraste, reducir el ruido y el efecto de movimiento de la fuente conectada al televisor. Hasta ahora, este «cerebro» sólo se podía encontrar en los televisores de alta gama, pero durante el 2018 saltará a la gama media,hasta llegar a las 28 televisiones que equiparan este revolucionario procesador.










2018/01/31

El realizador de La La Land, Damien Chazelle, escribirá y dirigirá una serie de televisión para Apple



Nota publicada por El País (@elpais_es)




Damien Chazelle, director de La La Land y Whiplash, ha fichado por Apple para desarrollar una serie. Se tratará de un drama de una hora de dirección del que se encargará del guion y la dirección de todos sus capítulos. La producción correrá a cargo de Jordan Horowitz y Fred Berger, habituales en las obras del director. No han trascendido más detalles sobre el proyecto más allá de que se tratará de un "drama innovador".

Esta ficción para Apple es el segundo proyecto televisivo en el que trabaja Chazelle tras ganar el Oscar en 2017. Antes ya había llegado a un acuerdo con Netflix para dirigir una serie musical, The Eddy, ambientada en un bar de jazz de París y de la que dirigirá dos capítulos.

El fichaje de Chazelle por parte de Apple se incluye dentro del ambicioso plan televisivo del gigante de la tecnología y su fuerte apuesta por el contenido propio, convirtiéndose así en el octavo proyecto que ha encargado dentro de su ambicioso plan de invertir al menos 1.000 millones de dólares en contenido. En su futuro catálogo de producción televisiva se incluirán series como la nueva adaptación del clásico Amazing Stories, dirigida por Steven Spielberg, un drama en el espacio exterior que prepara Ron Moore, y una comedia encabezada por Kristen Wiig, además del regreso a la televisión de Jennifer Aniston acompañada por Reese Witherspoon en un drama ambientado en los entresijos de un programa de televisión matinal.















2018/01/30

Menos dramas de nicho y más superproducciones para Amazon | Fátima Elidrissi (@Fati_Elidrissi), @elmundoes



Publicado por el diario El Mundo, en El Mundo Televisión




La división televisiva de Amazon reafirma su nueva estrategia de programación con tres cancelaciones y una renovación. Por un lado, las series One Mississippi, I Love Dick y Jean-Claude Van Johnson no tendrán más episodios. Por otro, la comedia superheroica The Tick continuará con una segunda temporada.

Amazon Prime Video estrenó los seis primeros episodios de The Tick, en español La garrapata, el pasado mes de agosto. Esta superproducción, cuyo precio según Variety asciende a cinco millones de dólares por episodio, emitirá la segunda mitad de la primera temporada, otros seis episodios, el 23 de febrero. La segunda entrega constará de 10 capítulos cuya producción comenzará este año para su emisión en 2019.

Ben Edlund, productor y guionista de series como Firefly, Supernatural o Gotham, es el creador de The Tick. Como publica el mismo medio, la serie es una adaptación de los cómics homónimos de Edlund y es la tercera versión televisiva tras una animación y otra serie con actores reales, ambas emitidas en Fox.

En lo que respecta a la última The Tick, y de acuerdo con la descripción oficial de Amazon, “en un mundo donde los superhéroes han sido una realidad durante décadas, un contable sin poderes se dará cuenta que su ciudad está siendo controlada por un súper villano que todos daban por muerto y deberá destapar esta conspiración uniéndose a la liga de un extraño superhéroe azul”. Peter Serafinowicz (Guardianes de la galaxia) y Griffin Newman (Search Party) protagonizan esta producción de Sony Pictures Television para Amazon Studios.

Volviendo a las cancelaciones, Tig Notaro es la protagonista y cocreadora de la aclamada One Mississippi, que se despide después de dos temporadas. I Love Dickes obra de Jill Soloway, artífice de la primera serie que puso a Amazon en el mapa televisivo: Transparent. Y como su nombre indica, Jean-Claude Van Damme es el centro de la autoparódica Jean-Claude Van Johnson. Las dos últimas series se despiden de los espectadores después de emitir una única temporada.



En busca del producto global

Estas decisiones llegan en un momento complicado para la división televisiva de Amazon. A mediados de octubre el presidente de Amazon Studios, Roy Price, fue suspendido tras ser acusado de acoso sexual por la productora de la serie The Man In the High Castle Isa Dick Hackett. El director de series de la compañía, Joe Lewis, y el director de programas, Conrad Riggs, dejaron la compañía una semana después. Sharon Tal Yguado fue nombrada directora de series mientras que Albert Cheng ocupa desde entonces el puesto de presidente interino.

Las tres series canceladas fueron desarrolladas bajo la dirección de Price. Y como Variety señala, el fundador de la compañía, Jeff Bezos, dejó de apostar hace unos meses por series naturalistas o de nicho como las mencionadas para centrarse en grandes producciones de género con atractivo internacional al estilo de Juego de tronos. Muestra de ello es el multimillonario acuerdo de adaptación de El señor de los anillos en el que, según fuentes de la revista, Bezos intervino personalmente.